La argentina, de 21 años, se convirtió en la primera jugadora de la Era Abierta en llegar a esa instancia como lucky loser
Solana Sierra vive su momento soñado desde que se hizo profesional. La mejor tenista argentina del ranking llegó a Wimbledon con ilusiones que se chocaron de entrada con una desilusión: una derrota en la última ronda de la clasificación. Sin embargo, el destino estuvo de su lado: entró al cuadro principal como lucky loser (perdedora afortunada). Desde entonces, reseteó sus esperanzas y empezó a jugar como nunca. Y este viernes marcó otro hito sobre el césped del All England: le ganó a la española Cristina Bucsa (102°) por 7-5, 1-6 y 6-1 y se convirtió en la primera jugadora de la Era Abierta en llegar a los octavos de final de Wimbledon como lucky loser. Además, es la primera llegar a esa instancia en 21 años; la última había sido Paola Suárez, en 2004.