El 2025 fue el año en que Agostina Hein dejó de ser únicamente una proyección extraordinaria para transformarse en una de las figuras centrales del deporte argentino. Con apenas 17 años, la nadadora nacida en Campana atravesó una temporada descomunal, marcada por récords, títulos internacionales, una regularidad asombrosa y una madurez competitiva poco frecuente para su edad. Fue, sin exageraciones: una verdadera aplanadora dentro del agua.
Uno de los hitos más destacados del año fue su actuación en el Mundial Juvenil de Otopeni, Rumania. Allí se consagró campeona en los 400 metros combinados y obtuvo la medalla plateada en los 800 metros libres, confirmando que su talento no reconoce fronteras. Esa consagración tuvo un valor histórico adicional: rompió un récord argentino que llevaba más de dos décadas vigente, perteneciente a Georgina Bardach, y ratificó su lugar entre las mejores juveniles del planeta.
El futuro ya llegó
Con solo 17 años, Agostina Hein cerró un 2025 difícil de igualar. Ganó, rompió récords, se impuso en torneos de jerarquía y recibió el reconocimiento del deporte argentino. Pero, sobre todo, dejó una certeza: si este fue el año de su consolidación, el futuro que se abre rumbo a Los Ángeles 2028 invita a pensar que lo mejor todavía está por venir.