El Chelsea hizo un partido para el recuerdo y pintó al PSG como un equipo del montón. Le ganó 3 a 0 y es el nuevo campeón del Mundial de Clubes.

Nadie habría previsto lo que sucedió en los primeros 45 minutos de la final del Mundial de Clubes. Pero ocurrió. Un Chelsea con mucho hambre salió a jugar con el ímpetu de quien no acepta otro resultado más que el triunfo. Su intensidad para disputarle el protagonismo a un PSG que parecía imbatible dejó boquiabierto al equipo parisino.